De América a Europa: la lucha por la libertad, hasta en sus últimos días

José de San Martín, probablemente el argentino más importante de la historia, vivió menos de 10 años en suelo patrio.

San Martín había retornado a Europa exhausto por la lucha contra los realistas pero también por el destrato y la persecusión que sufrió en Buenos Aires. Si bien no quiso, ni querrá, sumarse a federales ni a unitarios durante la guerra civil, su exilio no siginificó un retiro de la actvidad política.-

En el viejo continente –cuenta el historiador Felipe Pigna – “va con una misión estratégica que él mismo se impuso, que es lograr el reconocimiento de Gran Bretaña de la independencia Argentina, cosa que rompería la Santa Alianza, es decir la unión de las potencias europeas contra América, algo que finalmente consigue”.

La misión del Libertador no es de ningún modo oficial. En Buenos Aires gobiernan sus enemigos, encarnados en Bernardino Rivadavia, a quien a pesar de todo San Martín tiene la nobleza de explicarle sus intenciones en Inglaterra.-

Imagen ilustrativa

La ingratitud y la malicia de Rivadavia es enorme, ya que apenas sale San Martín de la entrevista que mantuvo con él le manda una carta al Primer Ministro inglés diciéndole que lo va a ir a ver un demente, una persona que está desvariando”, relata Pigna, quien agrega que “por suerte no le hicieron caso y San Martín hace gestiones muy importantes para que se reconozca la independencia argentina”.-

Ya en el exilio, San Martín intenta instalarse con su hija Mercedes en Gran Bretaña, pero el costo de vida allí es muy alto y ni el gobierno porteño ni el del Perú le pagan la pensión. Debido a que carecía de fortuna (su único ingreso era la renta de una casa que tenía en Buenos Aires) decide cruzar el Canal de la Mancha para instalarse en Bruselas, donde vivirá durante seis años. Recién en 1830 comenzará a percibir lo adeudado y se instalará en Francia, dejando atrás las penurias económicas.-

Longevo para la época, falleció el 17 de agosto de 1850 a los 72 años, San Martín padecía varios problemas de salud. Si bien estos se aliviaron cuando se instaló en Francia y logró tener una vida relativamente feliz, igual lo afectaban el reuma, la artrosis y el asma.

“Después de los sucesos de 1848 en París decide viajar a Inglaterra y cuando está a punto de cruzar el Canal de la Mancha conoce al director de la Biblioteca Pública de Boulogne Sur Mer, quien le ofrece alquilarle a muy bajo precio su casa, que está en los altos de la Biblioteca Pública. Como San Martín era un gran lector la propuesta lo convence y allí pasará los últimos años de su vida”, asegura Pigna.

El que fue, probablemente, el argentino más importante de la historia vivió menos de diez años en suelo patrio.

“San Martín padecía de cataratas, lo operan y por una mala práxis queda ciego”, cuenta el historiador, y detalla que “pasará los dos últimos años de su vida en estado de ceguera, con su hija Mercedes leyéndole diarios y libros en aquella casa de Boulogne Sur Mer».-

“Pensar a San Martín hoy -reflexiona Pigna- es pensar en una persona absolutamente honesta y coherente en su pensamiento y en su acción: lo que pensaba lo hacía y lo que hacía lo pensaba”.

“Un gran luchador por la libertad -agrega-, por la independencia, por la dignidad de los pueblos. Un hombre al que le importaban mucho los pueblos originarios, los derechos de la mujer, y que tenía una gran pasión por la educación, la cultura y el saber de los pueblos. Una persona que tiene legados múltiples, entre ellos el de ser un gran promotor de nuestra independencia, no solamente desde el punto de vista militar”.

Un hombre. Un luchador. Un prócer. Una voz que supo ser aquello que hacía para sí y para los demás.-

Daniel Giarone – Télam

Edición Postarosquín

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